Según la versión francesa de la inusual conversación telefónica, Lecornu habría señalado a su interlocutor la voluntad de París de incrementar esos intercambios, a raíz del atentado que el 22 de marzo dejó más de 140 muertos en la sala de conciertos Crocus City Hall de Moscú, crimen reclamado por una facción del Estado Islámico (EI).
Unos días después del ataque terrorista, el presidente Emmanuel Macron aseguró que Francia propuso a los servicios rusos de seguridad una mayor colaboración frente al flagelo.
Entonces insistió en que fue una rama poco conocida del EI la culpable, llamando a evitar la instrumentalización de lo ocurrido, en lo que pareció una alusión a la postura rusa de que Ucrania tendría participación en el ataque.
De acuerdo con la versión de Moscú de la conversación telefónica de hoy, Choigou habría dicho a Lecornu que Rusia espera que los servicios secretos franceses no estén implicados.
El régimen de Kiev no hace nada sin el aval de sus supervisores occidentales, y en ese caso esperamos que Francia no esté detrás, advirtió.
En los últimos meses ha crecido la tensión entre los dos países por el apoyo de Francia a Ucrania, con el envío de armas y de dinero, crisis que escaló a finales de febrero, cuando Macron dijo no descartar el envío de tropas al frente en el objetivo de impedir que Rusia gane la guerra.
Ante esos propósitos de Macron, Choigou afirmó a su contraparte que de darse tal escenario, «le crearía problemas a la propia Francia».
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