El programa contiene ocho objetivos estratégicos, 42 medidas intersectoriales y 123 acciones prioritarias y toma en cuenta las desigualdades generadas por el uso de estupefacientes en poblaciones con mayores niveles de vulnerabilidad.
Según la ministra del Interior, Carolina Tohá, el consumo de narcóticos no está aumentando en el país, pero el negocio en torno a ellos es tremendo y ocasiona muchos daños a la sociedad porque trae violencia, armas y delitos.
Precisó la titular que el plan es amplio, aunque el foco está en tratar de que los niños crezcan en un ambiente sano, evitar la instalación del delito en los barrios y acompañar a las personas adictas.
Si bien las drogas causan problemas en todas las edades, en los menores son enormes, dijo Tohá.
Dentro de las acciones del programa figuran fortalecer la prevención en escuelas y barrios, mejorar el control de insumos utilizados para la fabricación de narcóticos, abordar las drogas sintéticas y sus consecuencias y aplicar estrategias de trabajo comunitario.
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