La región sur de la nación oceánica atraviesa una jornada de calor extremo y las autoridades australianas identificaron como punto de origen del fuego el Parque Nacional del Pequeño Desierto, con una variedad de flora y fauna poco comunes, pero de manera general una zona seca, favorable para la propagación de las llamas.
Hasta el momento, se estima que 65 mil hectáreas de terreno han sido arrasadas y la rápida expansión puso en alerta a la urbe de Dimboola, la más próxima al siniestro, donde el gobierno local planteó a los habitantes la urgencia de salida como una necesidad inmediata para sobrevivir.
De acuerdo con la líder política regional, Jacinta Allan, no se reportan pérdidas humanas y cientos de bomberos se encuentran en el terreno haciendo frente a las llamas en las condiciones difíciles de calor extremo propias del verano austral.
Todavía es pronto para calcular los daños a infraestructuras, pero se conoció que al menos un edificio fue devorado por el incendio aún sin controlar.
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