En la Ciudad de la Unión Africana en Kinshasa tuvo lugar el encuentro, que se produjo tras una serie de comunicaciones telefónicas entre los jefes de Estado de ambas naciones, refirió la Presidencia congoleña en su cuenta en X.
“El presidente Tshisekedi explicó la situación actual del país, marcada por el saqueo de los recursos naturales, masacres y otras violaciones masivas de los derechos humanos”, señaló la fuente.
Durante las conversaciones, el mandatario congoleño reiteró su pesar por los lamentables incidentes ocurridos en la Embajada de Francia el pasado 28 de enero en Kinshasa, cuando varios manifestantes que protestaban contra la agresión a la RDC, cometieron actos de vandalismo contra la sede diplomática.
La Presidencia también destacó el apoyo recibido de Francia, como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con derecho a veto, durante las dos últimas reuniones urgentes de este órgano dedicadas a la degradante situación humanitaria y de seguridad en la provincia de Kivu Norte.
“La RDC espera un poco más de acción ante esta crisis”, señaló el mensaje en la red social.
El ministro francés se reunirá mañana con su homóloga congoleña, Thérèse Kayikwamba, y luego seguirá para Ruanda, donde se prevé que dialogue en Kigali con el canciller, Olivier J.P. Nduhungirehe.
Francia se une a los esfuerzos diplomáticos por bajar el nivel de la escalada del conflicto en el este de la RDC, que opone no solo al país y a Ruanda, sino que puede involucrar a otras naciones de la Región de los Grandes Lagos.
Barrot recordó al Senado francés que la ofensiva del Movimiento 23 de Marzo (M23) constituye un ataque a la soberanía congoleña y denunció el apoyo militar de Kigali a los rebeldes.
Remarcó que sólo una solución política puede poner fin a la violencia e insistió en la necesidad de abordar las causas económicas y mineras del conflicto.
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