Canciones del programa, concebido por Buena Fe para la ocasión o demandadas por el ritmo del espectáculo, eran interpretadas al cierre de estas líneas por sus autores y un público conocedor de los 13 discos suyos como Catalejo (2008).
Tanto el dúo como sus seguidores, que demostraban “sabérselas todas”, pugnaban por escoger algunos de aquellos clásicos grabados desde 2001 en volúmenes como Corazonero (2004), Presagio (2006) y Extremistas nobles (2010), en un tiempo de show demasiado estrecho para tanta alma.
¿Quién, que no fueran sus propios creadores, podría discernir luego de aquel tumulto de poesía, música y amor encerrados en el Jazz Café, cuáles canciones pertenecían a Pi 3,14 (2011), Dial (2013), Soy (2015), Sobreviviente (2017) o Carnal (2019)?
¿O cuáles eran de Mar Adentro (Audiolibro 2021) y su más reciente producción Morada (2023), discos y letras marcados todos ellos por el sello generacional del último cuarto de siglo?.
Quizás el más acertado para describir el cancionero del dúo fuera el Centro de Estudios Costarricenses, cuando valoró en un comunicado “su creación musical genuina y excelsa representación de las virtudes y atributos originales de la cultura cubana”.
Un artífice de esa institución del Círculo Bolivariano Yamileth López, Oscar Barrantes, destacó sobre el dúo “las singularidades de la identidad y la cubanía, que identifican las tradiciones e idiosincrasia del pueblo caribeño, mixturado y martiano de la Mayor de las Antillas”.
Sobre la juglaría de Buena Fe, el representante del ente investigador reconoció “su desenfadada contribución a llevar por el mundo el afecto, mensaje, espíritu de amistad, voluntad internacionalista, de solidaridad y hermandad del paradigmático y legendario pueblo cubano”.
Y, sobre asuntos de fondo, Barrantes subrayó “su riqueza musical, filosófica y espiritual, el contenido reflexivo y crítico acerca de la realidad del pueblo cubano y latinoamericano, de su historia, aspiraciones, combates emancipadores, logros y avances políticos y revolucionarios”.
“Ellos representan –sentenció Barrantes- el decoro de su pueblo rebelde e inteligente, de las raíces beligerantes de esencia popular, independentista, soberana y original de los héroes, mártires y heroínas de las batallas de la Revolución”.
Mientras, desde Cuba, analistas del género describen en Buena Fe un menú artístico signado por la mixtura entre la trova tradicional y el changüí del país antillano, mezclados con el pop rock, el reggae y otros ritmos caribeños.
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