Datos del organismo sanitario muestran que en la última década los casos de tuberculosis (TB) en esta zona aumentaron un 20 por ciento, en tanto las muertes mostraron también una tendencia al alza.
Esta es una de las enfermedades infecciosas más mortales en las Américas, donde cada día se diagnostican 900 casos y 100 personas pierden la vida.
Afecta especialmente a poblaciones vulnerables, como los pueblos indígenas, personas con enfermedades crónicas o sistemas inmunológicos debilitados, los migrantes, las personas en situación de calle y las privadas de libertad, lo que constituye un problema cada vez más grave.
Debido al rápido crecimiento de la población carcelaria en toda la región y a las condiciones de hacinamiento cada vez mayores, en algunos países el porcentaje de casos de TB atribuidos a personas privadas de libertad alcanza hasta el 57 por ciento.
Para el doctor Jarbas Barbosa, director de la OPS, “aunque la situación es grave, hay razones para ser optimistas. Disponemos de tecnologías e innovaciones que pueden ayudarnos a revertir esta tendencia”, afirmó.
Esto incluye el uso de radiografía asistida por inteligencia artificial para la detección activa de casos en las comunidades, lo que ha permitido a las naciones ampliar el diagnóstico temprano, especialmente en zonas de difícil acceso y entre las poblaciones vulnerables.
La OPS también recomienda el uso de pruebas moleculares rápidas, que permiten detectar la enfermedad de manera ágil en la atención primaria, así como tratamientos orales más cortos, que pueden complementarse con consultas de telemedicina y apoyo comunitario para minimizar la carga económica de las personas con TB y sus familias, superar las barreras de acceso y mejorar la adherencia al tratamiento.
El mensaje llega en ocasión de celebrarse hoy el Día Mundial de la Tuberculosis, que este año tiene por lema: “¡Sí! Podemos poner fin a la TB: Compromiso, Inversión, Resultados».
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