Familiares de las víctimas y lugareños participaron en la ceremonia de recordación a personas de una veintena de nacionalidades, la mayoría de ellas alemanas y españolas.
El 24 de marzo del 2015 un Airbus 320-211 de Germanwings, compañía de bajo coste y filial de Lufthansa, cubría la ruta entre Barcelona y Dusseldorf, un trayecto de unas dos horas, cuando de repente el aparató perdió el contacto con la torre de Marsella y cayó en picada hasta impactar el macizo de los Tres Obispos, en los Alpes Franceses.
Las investigaciones arrojaron que el copiloto Andreas Lubitz se encerró en la cabina y estrelló deliberadamente la aeronave, en un drama que duró casi 12 minutos e incluyó intentos de la tripulación de recuperar el control.
Entonces afloró la solidaridad ante la tragedia y los habitantes del valle organizaron la acogida de los seres queridos de las víctimas, mientras las autoridades buscaban y examinaban los dispersos restos del avión.
Desde el 2017 un monumento en forma de esfera solar rinde homenaje en los Alpes a quienes perdieron la vida en el desastre aéreo, en un suceso considerado único en la historia de la aviación civil.
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