En filmación a través de los medios al Burhan descartó la reconciliación con su rival, el general Mohamed Hamdan Dagalo, caudillo de las RSF, con quien libra una guerra que costó a Sudán la mayor crisis de refugiados de la historia, 14 millones de personas, 24 mil muertes y la devastación del país.
El Ejército no perdonará ni negociará con las RSF, aseguró, aunque prometió amnistía a sus integrantes que depongan las armas “y se arrepientan de verdad”, según su alocución desde el Palacio Presidencial en esta capital, reconquistado a mediados de semana junto a los edificios gubernamentales.
En paralelo, el mando del Ejército reivindicó la captura de un mercado en la ciudad gemela de Omdurmán, en la ribera este del río Nilo a su paso por este país y del eje comercial de Souq Libia.
Los avances de las fuerzas leales al CST representan una tenue luz de esperanza para las decenas de miles de sudaneses que lo perdieron todo y sobre los cuales pende la espada de Damocles de la hambruna por la imposibilidad de hacerles llegar ayuda humanitaria a causa del conflicto.
Sin embargo, el conflicto está lejos de terminar ya que ambos contrincantes juraron ultimar al otro, las RSF controlan áreas en el estado federal de Darfur y aún poseen armamento para resistir por un lapso indeterminado de tiempo.
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