La decisión fue adoptada por el Consejo de Gabinete tras las recomendaciones del director del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), Omar Smith, informó la ministra de Gobierno, Dinoska Montalvo.
La funcionaria explicó que las autoridades han debido responder a deslizamientos e inundaciones, por lo que el mecanismo permitirá actuar con mayor rapidez ante las afectaciones actuales y las que puedan presentarse en los próximos meses.
Montalvo advirtió que la emergencia no solo está relacionada con las inundaciones, sino también con las consecuencias de la sequía asociada a El Niño, particularmente en las zonas productivas.
En ese sentido, anunció medidas preventivas como la instalación de abrevaderos en el denominado Arco Seco, una de las áreas más vulnerables al déficit de precipitaciones, con el propósito de respaldar a los productores y garantizar agua para el ganado.
La directora del Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (IMHPA), Luz Graciela Calzadilla, explicó por su parte, que el fenómeno presenta actualmente una categoría de muy fuerte y ha evolucionado con rapidez.
Precisó que 11 cuencas hidrográficas del país se encuentran en situación de estrés hídrico, condición que ya repercute en el funcionamiento de plantas potabilizadoras y en la generación de energía.
Calzadilla señaló que el Arco Seco es la región más afectada por la disminución de las lluvias, situación que complica especialmente las actividades agropecuarias debido al déficit acumulado durante la reciente temporada lluviosa.
En contraste, Bocas del Toro registra precipitaciones superiores a las habituales, con hasta un 25 por ciento más de lluvia, aunque la provincia también ha sufrido inundaciones.
La especialista pronosticó que entre octubre y diciembre se alcanzará el máximo de las temperaturas en el Pacífico Ecuatorial, escenario que podría adelantar la llegada de la temporada seca panameña.
Según sus estimaciones, a mediados de noviembre comenzará a disminuir significativamente la lluvia y en diciembre las precipitaciones serán prácticamente inexistentes en varias zonas.
De mantenerse esa tendencia, la temporada seca, normalmente extendida de enero a abril, será mucho más complicada que en años anteriores, debido al déficit hídrico que ya arrastra el país.
Además indicó que hacia finales de octubre podría registrarse una ligera mejoría de las precipitaciones, hasta aproximarse a los niveles normales para ese mes, aunque posteriormente se espera un período seco más severo.
Montalvo recordó que esta no es la primera vez que Panamá declara una emergencia por condiciones similares, pues en 2024 se adoptó una medida de alcance nacional que permitió intervenir en puntos críticos como Tonosí.
La ministra sostuvo que las experiencias anteriores demuestran la necesidad de anticiparse a los efectos del fenómeno y fortalecer la capacidad de respuesta de las instituciones y las comunidades afectadas.
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