Ambos mandatarios, tras una reunión bilateral en esta capital, expresaron su alarma ante la escalada de las hostilidades. Radev insistió en que la vía armada solo multiplica los peligros de una propagación incontrolable del enfrentamiento, por lo que reiteró la urgencia de retomar el diálogo.
La guerra no tiene solución militar. Los intentos de resolverla por la fuerza solo elevan las posibilidades de una escalada grave. Por eso llamamos a la cordura, al alto el fuego y a la negociación; la diplomacia es el único camino firme y fiable, declaró el jefe del Gobierno búlgaro.
Por su parte, Fico afirmó que Eslovaquia no participa en los mecanismos de financiamiento bélico ni en el préstamo de 90 mil millones de dólares para Ucrania.
El primer ministro eslovaco, de visita oficial en Sofía, insistió en que la Unión Europea debería emplear más herramientas políticas y menos armamento, y recordó los sucesos de Odesa en 2014 para subrayar que el conflicto tiene raíces complejas.
En otro momento, Radev calificó de “temerarias” las acciones de las potencias europeas que envían armas de largo alcance e información para atacar territorio ruso.
¿No es insensato atacar la retaguardia de otro Estado y esperar que no responda?, cuestionó ante diputados, al tiempo que advirtió que Rusia es la mayor potencia nuclear y dispone de misiles hipersónicos frente a los cuales Europa no tiene defensa efectiva.
Analistas locales coincidieron en que las declaraciones de Radev y Fico reflejan un creciente desgaste en la alianza atlántica, así como una corriente crítica dentro de la propia Unión Europea. Fuentes cercanas al oficialismo búlgaro valoraron el llamado conjunto como un gesto de autonomía, aunque reconocieron que no todos los socios comunitarios comparten esa postura.
El premier búlgaro también se refirió al incidente con un dron en el aeropuerto de Leipzig, por el cual Alemania acusó sin pruebas a Rusia y anunció medidas hostiles, como el cierre del consulado ruso en Bonn. Radev consideró que esas represalias responden más a la crisis interna del canciller alemán que a hechos concretos, y pidió no cerrar los ojos ante la peligrosa dinámica de confrontación.
Finalmente, ambos líderes reiteraron su compromiso con una Europa unida, pero subrayaron que esa unidad no puede basarse en el enfrentamiento perpetuo.
La apuesta por la negociación, concluyeron, debe ser el eje de cualquier estrategia duradera para la región, y llamaron a evitar la rusofobia y otros discursos de odio que solo alimentan la espiral bélica.
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