En su edición 32, la movilización tuvo como lema “En defensa de la Tierra, la Paz y la Vivienda, levantamos la voz: Mujeres Vivas y Soberanía”, y reunió a movimientos sociales en capitales y municipios de todas las regiones del país.
Los participantes reivindicaron vivienda digna, reforma agraria, educación pública de calidad, fortalecimiento del Sistema Único de Salud, combate al racismo y a la LGBTfobia, además del enfrentamiento al feminicidio y otras formas de violencia contra las mujeres.
Esta jornada, que coincide con la celebración del Día de la Independencia, también incorporó la defensa del fin de la escala laboral 6×1, iniciativa que ya fue aprobada por la Cámara de Diputados y deberá ser analizada por el Senado.
Las movilizaciones cuestionaron además los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos brasileños y defendieron la soberanía del país.
En Sao Paulo, los manifestantes recorrieron las calles del centro de la ciudad después de un desayuno comunitario y concluyeron el trayecto con una misa en la Catedral de la Sé, dedicada a las personas en situación de calle, informó Agencia Brasil.
La activista Miriam Hermogenes, de la Central de Movimientos Populares, dijo a ese medio que la libertad solo será plena cuando no existan personas viviendo en las calles, mientras otros participantes reclamaron el derecho a la vivienda como una condición básica para una sociedad verdaderamente libre.
En Río de Janeiro, la movilización atravesó la céntrica avenida Presidente Vargas después del desfile por el 7 de septiembre y combinó las reivindicaciones sociales con expresiones artísticas y políticas.
La vivienda volvió a ocupar un lugar destacado entre las demandas. El coordinador del Movimiento Quilombos Urbanos Luta por Moradia Digna, Ricardo Pitta, denunció que numerosas familias permanecen amenazadas por desalojos y cuestionó que edificios públicos sean destinados a subastas en beneficio de intereses vinculados con la especulación inmobiliaria.
El acto carioca también recordó a víctimas de la dictadura militar brasileña (1964-1985) y defendió la vigilancia permanente de las instituciones democráticas para impedir el retorno de experiencias autoritarias.
Asimismo, en Brasilia, participantes del Núcleo de Ecología Integral vincularon la defensa de la soberanía con la protección ambiental y la justicia climática.
El colectivo presentó una carta de compromiso destinada a candidatos del campo progresista que disputan cargos en las elecciones de este año.
La movilización del Grito de los Excluidos, nacida en 1995 y tradicionalmente realizada en torno al Día de la Independencia, volvió a colocar en el centro del debate la idea de soberanía desde una perspectiva social, vinculada no solo con la defensa del territorio y la autonomía nacional, sino también con los derechos y condiciones de vida de la población.
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