El jefe de la Célula de Medios de Seguridad iraquí, Saad Maan, informó que un equipo conjunto de inteligencia y seguridad localizó y confiscó la plataforma dentro de territorio iraquí.
En declaraciones al canal Al-Iraqiya, citadas por la agencia oficial INA, Maan explicó que la operación se realizó tras la orden del primer ministro y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Ali Al-Zaidi, de abrir una investigación sobre los ataques contra Arabia Saudita.
El responsable indicó que el Gobierno iraquí autorizó además la participación de Irán en las investigaciones y el examen de las conclusiones relacionadas con el incidente, después de una solicitud presentada por Teherán.
Maan precisó que las pesquisas continúan con la participación de expertos forenses y técnicos, e incluyen documentación, análisis de pruebas y labores de inteligencia destinadas a identificar a los responsables del ataque.
Añadió que Bagdad mantiene una comunicación constante con las autoridades sauditas para intercambiar información de seguridad y mantenerlas al tanto de los avances de la investigación.
El funcionario afirmó que Iraq aplica el principio de “soberanía preventiva”, que implica no solo impedir agresiones contra su propio territorio, sino también evitar que sus fronteras sean utilizadas para lanzar ataques contra otros países.
En ese contexto, explicó que algunos pasos fronterizos fueron cerrados temporalmente para revisar procedimientos administrativos, normativos y de seguridad, mientras se realizaron cambios en mandos y oficiales con el objetivo de reforzar el control operativo.
Por su parte, el portavoz del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas iraquíes, Sabah al-Numan, confirmó que los organismos de seguridad e inteligencia continúan la búsqueda y detención de las personas implicadas en los ataques.
Arabia Saudita había informado previamente que su oleoducto Este-Oeste, una infraestructura estratégica que conecta los campos petroleros del este con la costa del mar Rojo, fue atacado con drones procedentes de Irak, causando heridos y daños materiales.
Riad señaló que, a petición del primer ministro iraquí, decidió no adoptar represalias por el momento y conceder a Bagdad la oportunidad de impedir nuevos ataques desde su territorio contra el Reino y otros países vecinos.
El Gobierno iraquí había confirmado anteriormente que los ataques partieron de la provincia de Maysan, en el sureste del país, y ordenó medidas de seguridad adicionales, incluida la investigación de responsables militares y operativos vinculados a la zona.
La situación ocurre en medio de los esfuerzos de Bagdad por reforzar el control estatal sobre las armas y evitar que grupos no autorizados utilicen el territorio iraquí para acciones contra países de la región.
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