Una declaración del secretario de Estado, Marco Rubio, se basó en los argumentos de Washington de supuesta persecución de la CPI hacia “ciudadanos estadounidenses, miembros de las fuerzas armadas o líderes políticos”, una facultad que, según subrayó, han rechazado durante décadas “tanto republicanos como demócratas”.
“Estados Unidos nunca se unió a la Corte. No la necesitamos. Y no la queremos”, dijo Rubio, quien se refirió con ironía a los «expertos» globalistas, “situados al otro lado del océano, no les importa lo que piensen los ciudadanos estadounidenses” y que insten a la CPI a que “haga más”.
El jefe de la diplomacia estadounidense criticó que se inste a la CPI a que haga más, “incluido el procesamiento de ciudadanos estadounidenses: militares que defienden a su país, agentes de la Patrulla Fronteriza que protegen a nuestra nación y líderes electos que garantizan nuestra seguridad nacional”.
Añadió que el presidente Donald Trump “nunca permitirá que la Corte Penal Internacional procese a estadounidenses” y por eso Estados Unidos prohibirá “las transacciones con esta corte que actúa al margen de las normas, cortando sus recursos y paralizando su capacidad operativa”.
“Nuestro mensaje es claro: Estados Unidos y su pueblo no están sujetos a la jurisdicción de la CPI”, subrayó.
Para la actual administración o la CPI entra por el redil o “de no hacerlo, Estados Unidos continuará su campaña para desmantelar la CPI, ladrillo a ladrillo”.
ocs/dfm





