Las muertes causadas por el muro de agua que arrasó vidas y haciendas fue estimado en 30 por fuentes oficiales, pero medios en el terreno aseguran que esa cifra es muy inferior a la cantidad real de víctimas fatales causadas por la catástrofe.
El muro de contención de la represa de Arbaat explotó ante el empuje de más de mes y medio de implacables aguaceros, otra tragedia que se suma a la prolongada guerra civil que vive el país y, desde hace dos semanas, una epidemia de cólera.
De su lado, el portavoz de la Secretaria General de la ONU, Stéphane Dujarric, afirmó que 70 aldeas e igual número de escuelas localizadas en las proximidades del embalse sufrieron daños de consideración y miles de cabezas de ganado mayor y menor fueron barridos por las riadas para cuyo control fue construida la represa.
Además, unos 50 mil residentes en el área huyeron hacia zonas altas en busca de refugio para los cuales resulta imprescindible acopiar víveres y enseres que hagan más llevadera su nueva existencia como desplazados.
El conflicto entre el general Abdel Fattah al Burhan, presidente del Consejo Soberano de Transición, y el general Mohammed Hamdan Dagalo, jefe de la milicia Fuerzas de Apoyo Rápido, causante del éxodo de unos 11 millones de sudaneses, la mayor crisis de refugiados de los tiempos modernos, según registros de agencias de la ONU.
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